lunes, 15 de junio de 2015

Feng Shui en un mundo cambiante.

Existe más de una razón para pensar que el Feng Shui es un gran estabilizador, quizá uno de los pocos estabilizadores de proyectos de vida que aún resisten en medio de un mundo cambiante y acelerado como el nuestro. En otras épocas ese papel lo jugaba la familia o el estado; hoy, sin embargo, pocas cosas soportan el ritmo desenfrenado por el que pasa todo..., desde lo más pequeño como el átomo, hasta lo más grande como planetas enteros; y tal vez una de las pocas cosas que resisten los cambios del mundo es sin duda alguna el Feng Shui, especialmente el Feng Shui clásico, el Feng Shui espacial.
Al margen de su capacidad adaptativa bien demostrada, el Feng Shui es un medio a través del cual encontrar apoyo, estabilidad y  equilibrio en la vida. Hace posible que el ser humano eche raíces fuertes aquí en la tierra, lo que ayuda a no ser llevados por las corrientes cambiantes del tiempo, pero además posibilita que nuestras expectativas vitales puedan desarrollarse y salir adelante.
En el ámbito del trabajo da equilibrio en la zona norte del hábitat.
En el ámbito de las relaciones da estabilidad en la zona suroeste del hábitat.
En el ámbito de las finanzas da apoyo en la zona sudeste del hábitat.
En el ámbito de los hijos da equilibrio en la zona oeste del hábitat.
En el ámbito de la salud da estabilidad en la zona este del hábitat.
En el ámbito del saber da apoyo en la zona nordeste del hábitat.
En el ámbito de la reputación da en la zona sur del hábitat.
En el ámbito de los protectores da en la zona noroeste del hábitat.
No pasan los años por el Feng Shui, no se hace obsoleto ni caduco como otras muchas ciencias, no tiene eso que se llama obsolescencia programada, sino más bien todo lo contrario, es actual, contemporáneo y enérgico, muy enérgico cuando se trata de procurar sostén y fuerzas extras al ser humano en su lucha por dar forma, por materializar aquí y ahora nuestras más diversas aspiraciones.

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